Lagrimean mis ojos, no es por tristeza, es el humo que decora aquella montaña. ¡Gran evolución humana!, más espacio aquí y allá, por ahora... mañana vendrán maquinarias y hombres con cascos, armas insaciables de destrucción. Y de lo que fue un verdadero paraíso queda sólo una mísera galería con retratos abstractos. Despídanse animalitos silvestres, ya no hay verde ni siquiera artificial, somos la sociedad hitleriana contra la naturaleza, me incluyo, lamento decepcionarlos.

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