Estás cerca pero tus pasos son silenciosos, sólo escucho la lluvia tocar el piso, mi alma está débil y dormida, tan fría como el clima, se torna cálida cuando miro tu perfecta estructura.
¿Ya te cansaste de esperarme o te aburriste de hacérmelo creer?
¿Ya te cansaste de esperarme o te aburriste de hacérmelo creer?
Soluciona mis dudas con un beso porque aún no he conocido labios que se amolden a los míos como lo hacen los tuyos, sin mucho esfuerzo elevas mi temperatura. Ocupo mis ojos en ti y no se encuentran con los tuyos porque ser indiferente es tu habilidad.
Han pasado los años y aún eres el que calma mis ansias susurrando trilladas palabras.
El reloj está mareado de dar tantas vueltas, se ríe de cómo engañas a mis oídos crédulos. Estoy completamente segura que las arrugas de nuestra piel no dañarán los buenos recuerdos, ni las canas indiscretas mancharán tu inolvidable rostro...
y si los almanaques caen en deshúso, ya los años no serán años y el tiempo estará a nuestro favor.

El tiempo no perdona y nosotros no lo perdonámos a él.
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